La pequeña oruga glotona.

Hay cuentos por los que no pasan los años, y esta historia de una pequeña oruga que tenía mucha hambre es sin lugar a dudas uno de ellos.

Eric Carle escribió e ilustró esta historia ¡en 1969!, y sigue siendo una de las preferidas de nuestros peques, no hay tienda de libros ni biblioteca donde no esté presente, y no es raro encontrarlo en escuelas infantiles y colegios.

Es de los primeros libros con algo de texto que podemos leer a nuestros peques ya que, aunque está recomendado a partir de dos años, es fácil que guste incluso con menos edad. A mis dos hijos se los hemos leído aproximadamente a partir de año y medio, y a ambos les encantó.

¿Por que gusta tanto este cuento?

El éxito de La pequeña oruga glotona se basa en su simplicidad, pero una simplicidad maravillosa. Los colores de las ilustraciones son vivos y sugerentes, el fondo es blanco por lo que ayuda aún más a resaltar las ilustraciones (si os fijáis es la misma técnica que se emplea en Pocoyo). Los textos son cortos y rítmicos, y por si fuera poco hay páginas troqueladas para dar un punto de interacción con el cuento.

La historia en si es sencilla, la oruguita glotona nace de un huevo y como tiene mucha hambre empieza a devorar todo lo que encuentra, el lunes una cosa, el martes dos de otra, y así hasta el sábado que se pone las botas como si de un buffet libre se tratara. luego forma un capullo (o crisálida según la edición) y se convierte en mariposa.

Sin embargo el gancho de este libro no está en la historia en si, sino en como se desarrolla, la forma en que se enumeran los días de la semana y los alimentos que devora la oruga son la parte rítmica e interactiva del cuento y es la que más llama la atención de los peques. Mi hijo mayor adoraba este cuento cuando tenía dos añitos, se lo leí probablemente miles de veces y él también me lo contaba a mí porque se lo sabía de memoria.

¿Que aprendemos con esta pequeña oruga muy hambrienta?

Lo mejor de todo es que este libro no solo es muy divertido, además enseña varios conceptos a nuestros hijos casi sin darnos cuenta.

En primer lugar nos enseña los días de la semana. La narración nos va diciendo lo que la oruga devora el lunes, el martes, el miercoles …

También aprendemos los números del 1 al 5. El lunes devora una pera, el martes dos fresas…

Y por supuesto aprendemos vocabulario y de paso el ciclo de vida de la oruga, ¿que más se puede pedir?.

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